Apocalypse Now es una de esas películas que dificilmente podrán repetirse en algún momento de nuestra historia. Cualquier calificativo que se emplee con ella resultará injusto e impreciso para describirla, ya que trasciende el ámbito del cine, el arte o la industria para convertirse en una obra de culto que, como las grandes obras de arte de la humanidad, nos habla directamente sobre la condición humana.

Apocalypse Now es una de esas películas de las que te dan ganas de hablar cuando acabas de verla. Es imposible no extraer una visión propia, formar una opinión sobre ella. No deja indiferente a nadie, y genera controversia aún habiendo pasado casi 40 años desde su estreno. Es una película legendaria, rodeada de un misticismo y una épica que impregnan inevitablemente el debate sobre ella.

Apocalypse Now está ambientada en plena Guerra de Vietnam, y relata la misión que le es encargada al Capitán Willard, quien ha de ir río arriba y encontrarse con Kurtz, un Coronel del ejército estadounidense que ha enloquecido y ha decidido hacer la guerra por su cuenta. La historia está basada en el libro de Joseph Conrad “El corazón de las tinieblas”, una obra que relata la aventura de un marinero por el río Congo, en busca de Kurtz, un jefe de una explotación de marfil que ha perdido el juicio.

Apocalypse Now

Coppola, quien ya había intentado rodar la historia en el 69, antes de empezar The Godfather, pensó que sería una buena idea ambientar la historia en la guerra de Vietnam, y representar en la figura de Kurtz a un desertor del ejército americano. Esto le permitió a Coppola explorar los límites de la moral y la ética en la guerra, así como profundizar en la psique de un hombre perturbado por los horrores de la misma, y tratar de averiguar cómo es que llegó hasta ahí. Se ha dicho a menudo sobre Apocalypse Now que el viaje de Willard a través del río Nung es en realidad un descenso a los infiernos. Es esto, pero es también un viaje un viaje de descubrimiento de los propios límites de uno mismo cuando se es llevado al límite.

Apocalypse Now bien podría dividirse en dos películas diferentes, aunque una solo funcionaría junto a la otra. En la primera parte, asistimos al desarrollo de la misión de Willard, pero esta está construida de un modo totalmente original e inaudito; se trata en esencia de un road-trip bélico por la selva, en la que Willard y los soldados que viajan en el bote se van encontrando con peligros, situaciones y nuevos personajes, y cada nueva experiencia resulta tan traumática o más que la anterior. Esto va endureciendo a los soldados, de modo que no son las mismas personas que cuando salieron de Saigón. Este arco psicológico de los personajes describe desde la inocencia de unos jóvenes soldados hasta la pérdida de esta inocencia y su caída en la demencia más absoluta, y contemplar cómo cada uno de ellos va cayendo en el tormento y el horror es una de las cosas que más sobrecogen de toda la película.

La segunda parte de Apocalypse Now, no obstante, es casi una película de terror psicológico. Una vez Willard llega hasta el campamento de Kurtz y los nativos, la película entra en un terreno aún más inhóspito, donde la niebla y la locura lo invaden todo. A partir de este momento, la fotografía se vuelve oscura y tenebrosa, los personajes caen constantemente en las sombras y flota en el ambiente un olor enrarecido, capaz de traspasar la pantalla e invadir al espectador. Cada diálogo con el Coronel Kurtz es una cuchillada a la conciencia, y la voz de Brando aquí resulta tan grave y penetrante que consigue perturbar, con apenas un par de líneas de diálogo.

Apocalypse Now

No podemos hablar, ni siquiera, de Apocalypse Now como un tratado antibelicista, por más que mucha gente haya querido interpretar la película de esa manera. El mismo Coppola reconoció que no era ese el objetivo principal de la película, sino más bien analizar qué es lo que nos pasa por la cabeza cuando somos llevados al límite de nuestras fuerzas y nuestro entendimiento. Todos los personajes de Apocalypse Now acaban totalmente trastornados, como así fue en la realidad para muchos combatientes en Vietnam; los supervivientes, los que pudieron regresar a sus casas, se enfrentaron a años de un trauma psicológico enorme e irreparable. En este sentido, Apocalypse Now es también una película que retrata de una manera salvaje la época en la que está ambientada, reflejando a la perfección el ambiente de paranoia y sicodelia colectiva en torno a la guerra de Vietnam, con la música de fondo de los Rolling Stones, el consumo excesivo de marihuana y las conejitas Playboy. El ideario colectivo y cultural de la época se muestra como una paradoja de un momento políticamente tan convulso como apasionante, en el que muchos de los mitos y símbolos de la cultura norteamericana empezaban a florecer a la vez que el país se veía envuelto en una guerra insana y que se cobró la vida de miles de jóvenes estadounidenses (y vietnamitas) de una manera completamente inútil y absurda.

Lo mejor de la película es que transpira en cada plano la tensión y los problemas del rodaje. Apocalypse Now se rodó en Filipinas, en un momento de revueltas y escaramuzas internas, estuvo a punto de cancelarse el rodaje varias veces, el presupuesto inicial se disparó, Coppola hipotecó su casa y sus bienes para finalizar la película, se sucedieron continuos retrasos, Marlon Brando amenazó con no participar en la película, hubo varios cambios de actores, un tifón que destruyó los decorados y hasta un ataque de corazón sufrido por Martin Sheen. El rodaje de Apocalypse Now es una de esas epopeyas cinematográficas que son dignas de estudio. El estado mental en el que acabaron director y actores fue tan caótico que algunos de ellos bordearon la locura, y la producción se le fue de las manos a Coppola en multitud de ocasiones. Terminar la película fue un auténtico milagro, pero a la vez ayuda a entender el mismo carácter de la obra: hipnótica, poderosa y de un magnetismo inigualable, Apocalypse Now es uno de los hitos del cine de cualquier época, una de esas obras que traspasan el ámbito en el que fueron creadas y cuyos límites no se encuadran dentro de los márgenes del medio cinematográfico.

Apocalypse Now

Es tan poderosa en la reflexión que nos manda, y es tan retorcida, angulosa y ambiciosa en todo lo que nos cuenta, que es imposible pararse a analizar sus virtudes técnicas, que son muchas, empezando por la descomunal dirección de Coppola, el fastuoso trabajo de fotografía, las imponentes actuaciones de Sheen y de Brando o el titánico trabajo de arte y producción que hay detrás de cada uno de los elementos que componen el film. Apocalypse Now es una película absolutamente tremenda, histórica, única e irrepetible, y la película bélica más brutal y salvaje que se ha rodado nunca, y no por la violencia de sus escenas de acción sino por el estado de desasosiego en el que te deja.

Escenas increíbles e inolvidables, como el ataque de los helicópteros al son de Wagner, toda la secuencia final en la aldea siniestra de Kurtz, y esos planos iniciales en los que suena This is the end de los Doors mientras un Martin Sheen ebrio y cercano al trance deambula por la habitación de un hotel de Saigón luchando contra sus propios miedos, esperando esa llamada que le aparte de su particular infierno personal. Pero mi preferida es esa otra indescriptible escena en la que suena por la radio del bote Satisfaction de los Rolling, momento de una retorcida, extraña e indecente belleza en el que los integrantes de este viaje al corazón de las tinieblas disfrutan por un momento del placer de la vida, el surf, el rock & roll y las drogas, mientras el infierno les acecha en la espesura de la selva, a los márgenes del río, a cada centímetro que avanzan a través de él.

¿Quién la dirigió? Francis Ford Coppola
¿En qué año se estrenó? 1979
¿Quién la protagoniza? Martin Sheen, Marlon Brando, Robert Duvall
¿De qué va? El Capitán Willard es un oficial de inteligencia del ejército
estadounidense al que se le encarga una misión para matar a Kurtz, un
coronel que se ha vuelto loco y que ha formado un ejército de nativos en el
interior de la selva de Camboya.
La frase: “Acusar a alguien de asesinato en este lugar, es como poner
multas por exceso de velocidad en la carrera de Indianapolis”.